Estos días leo "El espíritu creativo" de Daniel Goleman, y bien por aburrido, bien por ser un poco antiguo (1992), me suena a más de lo mismo. Mi colega Chuso dice que es difícil leer un libro que aporte cosas nuevas, que pocos lo hacen. Puede que sea cierto. Puede que no haya nada nuevo bajo el sol desde hace tiempo y sólo se pueda ser creativo en las formas, cosa que ni siquiera se permiete el millonario de la inteligencia emocional.Ahora que estoy esbozando mi segundo libro, pienso en todas esas cosas y me asusta no poder ofrecer carnaza nueva que pueda ser útil, interesante y por qué no, divertida al mismo tiempo.
Por eso creo que me costará mucho más escribirlo ya que mi idea es que todos los ejemplos incluidos en el libro sean más reales, es decir, haberlos visto o vivido en primera persona, sin libros, revistas o webs intermediarias. Puede que así saque una obra de la que realmente me sienta orgulloso y de que, cuando alguien la lea, no sienta lo que yo siento cuando leo a Goleman.


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