Lo primero que me encuentro al llegar a la Capella es la siguiente inscripción:
Nós ossos que aqui estamos pelos vossos esperamos
Es decir, nosotros los huesos que aquí estamos por los vuestros esperamos. Ya de entrada, mal rollo. Pero eso sólo es el principio. Luego entras y todos esos cráneos formando las paredes te dejan helado. Como europeo estoy más que harto de ver góticos, románicos, barrocos y hasta churriguerescos, pero lo de esta capilla es impresionante.
Cuentan que los monjes la construyeron para meditar y sobre todo para que les recordara lo efímera que es la vida. Ciertamente, lo consiguieron.
Yo me pregunto, ¿qué construimos nosotros para que nos recuerde un valor tan importante como ese? He estado pensando pero no se me ocurre gran cosa. Creo que esa técnica de construir ambientes que nos recuerden esos aspectos tan básicos es algo muy sabio. Ahora me viene a la memoria la anécdota de un especialista en creatividad que se compró una pequeña réplica del Pensador de Rodin para que, cada vez que la motivación le fallara, se acordará de lo importante que es pensar todos los días y no actuar por impulsos.


1 comentarios:
Me recuerda a aquella visita a las catacumbas de paris :-) Tétrico.
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